Fidelidade / Fidelidad

1. La fidelidad se entiende como el grado de realismo que una simulación  puede llegar a desplegar para lograr los objetivos previstos. Existe suficiente evidencia en la literatura para afirmar que el grado de realismo y fidelidad de un escenario influyen directamente en la experiencia de simulación vivida por un participante. Este grado de fidelidad se puede conseguir por varios medios y con distintos recursos y, según Lioce, Meakim et al. (2015), se identifican tres áreas de fidelidad que hay que garantizar: 

  • Fidelidad física. Sería, en sentido estricto, la que se refiere a los elementos espaciales y a los recursos materiales. Cada caso debe contemplar las herramientas, instrumentos, materiales, que sean necesarios para ser resuelto. Al mismo tiempo, debe parecerse todo lo posible a la realidad profesional de origen y, si no es posible, como hemos dicho, hay que advertir de las limitaciones existentes al estudiante. En el ámbito clínico, por ejemplo, se utilizan maniquíes hiperrealistas y maquinaria propia del sector o moulage para simular heridas (caso interesante en las facultades de Medicina o Enfermería de la Universidad de Barcelona y de la UManresa. En el ámbito educativo se emplean espacios de juego o zonas de trabajo (por ejemplo, en la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona se han servido de una sala de profesores) que guardan una gran similitud con los espacios originales. En el ámbito de la empresa se utilizan salas de juntas con todo lujo de detalles (resulta muy interesante el despliegue en este sentido de la Universitat de Manresa de la UVicUCC.
  • Fidelidad conceptual. Tiene que ver con la verosimilitud y la lógica interna del caso y las variables que intervienen. El conjunto de la información y de la acción deberían ser consecuentes con la situación real, de forma que garanticen que lo que está sucediendo sigue el orden posible que seguiría en la realidad.
  • Fidelidad psicológica. Tiene que ver con aspectos que posiblemente no sean físicos, pero que suceden en la vida real, como ciertos ruidos (timbre de una escuela, sonido de constantes vitales, gritos de fondo, una sirena, etc.), o ciertos elementos intangibles, pero muy evidentes, como la presión del tiempo, la distorsión debida al comportamiento de alguien, distracciones de colegas, acontecimientos imprevistos, etc.

(SERRAT, Núria; CAMPS, Aida. Simulación como metodología docente en las aulas universitarias. Una introducción. Cuadernos de docencia universitaria 47. DP/ICE, UniversiTaT de Barcelona, 2023.)